Montañismo Penibético

Mireia nos envía un pequeño relato. Disfrutadlo. Dulce… como lamire misma.

Este finde, 25 de julio..tajos del Campanario o arista del Salon, SN.


..volvemos, estaba por esas alturas menos habituales y siempre entrañables,  para estirar la vista y desperezar las pestañas, para madrugar despierta y estar un poco más cerca de la cordillera Láctea,  caminando sobre una arista casi descompuesta, con el fresco e intenso vacio a cada lado de un tajo vertical, cinturon de lastras, seguido de su falda larga y lejana, destinada a descargar  piedras de todos los tamaños, para detenerse rodando como diminutas bolitas de roca al final de la ladera, al borde de un pliegue de la corteza, depositadas en la masa de primavera blanca, al final del pandero, para pulir el fondo del cauce y preparar el lecho de una canaleta semidescubierta,  para transportar el agua que emana del corazon helado de esta montaña.

Y yo, más  diminuta todavía, más insignificante que nunca, más vulnerable si cabe, y al mismo tiempo tranquila,  en un escenario colmado de silencio, no soy de nadie, repleto de calma, de aire limpio, de espacio abierto e inmenso, abrigada de serenidad, sin vacilar un movimento, a cada paso coordinado lo mejor que sé y puedo, resolviendo más o menos firme, segura por la  cuerda que me une a mi compañero, descubriendo, asumiento los obstaculos al instante, avanzando cuidadosamente, trepando y destrepando, rodeando los pequeños gendarmes de pizarra, asomando timidamente el pescuezo al balcon de un corral de invierno, un pozo espectacular con turquesa en el ovalo central, un teatro de nieve en retroceso, un glaciar meridional, Salon de aves, mariposas y nubes flotantes, iluminación natural,

con su vena de vida palpitando fuerte, derramandose valle abajo como cordon umbilical, para encontrarse en un barranco angosto y verde, escarpado, arropado de lomas suaves, redondeadas y cariñosas, amables y nobles, de castaños y robles, buscando de nuevo la Estrella, que le lleve una vez más hasta el agua de Sal, y alli reposar.

.. en la tarde, sobre gijarros grises de una orilla a la sombra y al pie de los alamos echamos las siesta, algo sonámbulos, recordando que en media jornada hemos realizado un fuerte y breve esfuerzo, que elegimos para volar despiertos.

por Siempreviva de Montaña, para Mire e Isra.

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5 Respuestas a “Montañismo Penibético

  1. El relato es precioso… a mi me ha atrapado como la pizarra de la sierra.

    Animense señoras y señores, y manden sus aportaciones!!!

  2. Vamos, como si estuviera allí pululando por las nubes…
    Besitos y a pisar montaña sin dejar huella!

  3. Indudablemente, ya me parecia a mi que la pequeñaja se nos estaba haciendo mayor……………….definitivamente, queda demostrado
    largavida

  4. que bonica la mire! 😀

  5. Kes ganitas!!! Precioso!! Yo de mayor kiero ser como vosotros!!! Y andar de puntillitas por las pizarras… y desperezar las pestañas con tan hermosas vistas, ke continúan hasta perderse en el horizonte!!! 😉

    Muakks

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