Archivo de la categoría: Temazos

Radio pocopán: Bersuit Vergarabat – Señor Cobranza

Ayer lo escuché en Carne Cruda y no puedo evitar colocarlo aquí, me trae recuerdos no demasiado lejanos y además no tiene desperdicio:

Y es que el grito me encanta:
TIENEN EL PODER Y LO VAN A PERDER!!!!!!

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Recordatorio: 21 de diciembre, Huelga de Consumo contra el Capitalismo

Huelga de consumo el 21 de diciembre

Huelga de consumo el 21 de diciembre

Huelga de Consumo

Os recuerdo que el próximo 21 de diciembre hay una convocatoria estatal de Huelga de Consumo contra el Capitalismo. Si no consumimos ese día estaremos iniciando una línea de lucha nueva contra la situación a que nos lleva el capital. No caigas en el consumismo ese día (si es posible no caigas tampoco cualquier otro).

Por si estáis interesados en info extra o en herramientas de difusión os paso algunos enlaces y recursos:

Primero, un tema de La Polla (antigua Polla Records), “Ahora unos minutos de publicidad”:

Ahora uno de Ska-P, “Consumo Gusto”:

¡¡Salud a tod@s y ánimo en la lucha!!

Radio Pocopán: 1987-1996

Tal como os comenté en la anterior entrega de Radio Pocopán, a finales de los ochenta nos sentíamos, al menos yo, un poco perdidos en todos los sentidos, pero especialmente en lo musical. Ya tenía una trayectoria larga y varios cajones llenos de cintas, originales y grabadas, y acababa personalmente de llegar al vinilo (qué fatiguita para pasar del radiocasete al equipo de música, oye, más de diez años) cuando ya sacaron el compact disc. También guardaba en la memoria unas cuantas de chavalas que había dejado en el camino, demasiadas borracheras sin sentido y paseos por diverso tipo de drogas que me dejaron los nervios algo descolocados, un sentido trágico de la posadolescencia un poco trasnochado, demasiadas preguntas sobre el sentido de las cosas, demasiado poco sexo para mi gusto y un futuro poco claro en todos los terrenos (social, político, afectivo, relacional, sexual, laboral, económico).

De la época de la movida solo me quedé con 091, son cuestiones personales, no espero que a nadie que no los viviera les guste, para mí queda la ansiedad con que esperábamos cada año o dos su nuevo disco y su nueva gira, pues si los discos eran buenos, los directos eran mejores aún. De hecho puedo comenzar esta época para Radio Pocopán con el que para mí fue el paso de los 091 de un sonido estándar tipo movida de los ochenta a su estilo ya realmente propio (y único a mi entender), el pop-rock-granaíno, que se inaugura con su tercer trabajo largo, de 1988, Debajo de las piedras, del que destaco, por destacar algo para este post no con pretensión de colgar medallas de mejor tema, el temazo “La Torre de la Vela”, en esta versión en directo que he encontrado en Youtube que es una joyita y que a muchos no os dirá nada y a otros nos dice demasiadas cosas como para que no se nos coja un pellizquito aquí en la tripa:

Pero claro, tener a los 091 como bandera musical era una postura algo nostálgica, ya a inicios de los noventa te sentías un poco desfasado si andabas dando la tabarra con ellos. Aparte de que no llenaba del todo, qué queréis que diga.

Pero de repente saltó la sorpresa, cuando ya andábamos desempolvando los discos de Led Zeppelin y de Jimmy Hendrix aparecieron dos panoramas distintos que nos dieron horas y horas de buena música y sorpresas.

El primero de ellos al otro lado del oceáno, en el país de las barras y las estrellas, qué le vamos a hacer, y, aunque había movidas interesantes en otras ciudades, de repente nuestra atención, nuestros oídos e incluso nuestros ojos, ya antes orientados hacia Yanquilandia, se dirigieron concretamente hacia Seatle. Uffff, el grunge, de repente éramos la Generación X, desubicados, descolocados, desorientados (incluso no pocos además desclasados, aunque yo nunca he dudado del potencial revolucionario de mi clase, la clase trabajadora, ni de mi pertenencia a ella), pero con un gurú propio, Kurt Cobain, y un grupo fetiche, los Nirvana.

Que sí, que me gustan más los Pearl Jam. Que sí, que los hay mejores que Nirvana. Mucho. Que sí, que por los Pixies, de la otra punta del país, tengo delirio. Que los Sonic Youth, que los Dinosaur Jr., que los Hüsker Dü, que los Fugazi… Que vale, que estaba tan colgado el tío que se metió una ráfaga en la cabeza dejándonos de nuevo con las patas colgando. Pero “Smells Like Teen Spirit” (de Nevermid, 1991) es algo más, es un himno, en el más amplio sentido. Era el himno del grunge, y el grunge era volver a encontrar un sentido, volver a disfrutar de guitarras, bajos y baterías sin tener que desempolvar los 70 o reventarte los tímpanos con los millones de variantes del heavy a la busca de algo realmente tragable o escuchar una y otra vez la misma chapa reivindicativa en versión de un grupo radical o de otro o de otro más (ya sabéis todo grupo de rock radical que saca un disco le dedica un tema a la legalización del hachís, otro al paro, otro al racismo, otro a los toros, otro a la revolución, si no le dedican algo al Che Guevara se lo dedican a Durruti, depende de si son marxistas o anarcos… y musicalmente se parecían todos mogollón en aquella época… luego vino el mestizaje y la escena radical mejoró un montón, en otro post hablaré de ese tema si me entran ganas). En definitiva, una movida tan buena que os voy a tener que colocar también aquí a algunos de mis favoritos, por ejemplo los grandiosos Pearl Jam (del Ten, de 1991, “Once”, que es la que abre el disco, aunque antes se oye un pequeño corte que cierra asimismo el album, “Master/Slave”, que dura 40 segundos).

Y además a los Pixies, que no son de Seatle, que además son anteriores, pero que son la rehostia; del Bossanova, de 1990, “Cecilia Ann”:

Este album lo escojo porque me incorporé a los Pixies con él, solo luego disfruté de discos que puede que sea mejores, como Surfer Rosa (1988) o Doolittle (1989), y cojo “Cecilia Ann” porque me gusta tela, porque una de las caracterísitcas de los Pixies es expresarse especialmente bien con temas instrumentales y porque al ser la primera del vinilo solo escucharla me hace revivir cada una de aquellas miles de veces que pinché aquel vinilo… hasta que se lo presté al Dani y se lo olvidó en el salpicadero de su Opel Corsa un día del verano de 1995 o 1996 y me lo devolvió derretido, la mamona 😉

Y ahora el otro escenario que me devolvió las ganas de investigar en los estantes de las tiendas y renovar mi cajón de cintas. El indie nacional. Sí, el heredero directo del pop-rock de los ochenta, el de la movida. Pero con unos planteamientos, una frescura, unas fuentes de inspiración ajenas (el mismo grunge, la música independiente yanqui en general, el punk, el britpop… también los clásicos, en fin). La verdad es que había muchos grupos, y a buena parte de ellos les dio por cantar en inglés, pero mis favoritos lo hacían en castellano y, nuevamente, mira tú que curioso, mis dos preferidos son granaínos.

Del primero de ellos, a los que llegué en su primer disco, destaco la gran sorpresa por sus letras, por la digitalización que anunciaba, por lo onírico, por lo subconsciente, por lo oscuro, todo muy nuevo… y por los tremendos guitarrazos, la brutal fuerza de la música que desplegaban… como el rock de siempre. De Lagartija Nick, de su primer LP, Hipnosis (1991), ahí va el tema que da nombre al disco:

El sonido del vídeo es guarrísimo, con unos acoples de la hostia, pero ya os podéis hacer una idea de lo que era un concierto de ellos (y sigue siendo porque este directo es de 2008, nada menos que 17 años después de que sacaran el disco).

Del segundo grupo granaíno, los inmensos Planetas, también pude desfrutar de ellos desde la publicación de su primer LP, Super 8, en 1994. De ese trabajo me quedo con “Si está bien”:

Y este tema no solo me gusta casi más que cualquier otro de Super 8. El caso es que en aquella época me compré mi primer coche (voy por el segundo y es igual de cutre que el anterior, aquel Fiat Uno que tantas fatigas tuvo que pasar) con música incorporada. Recién estrenado el coche me pasaba el día en él escuchando Super 8 y durante una expedición a Cazorla se derramó sobre el asiento trasero un tetrabric abierto, dejando más de medio litro de leche pochando en la tapicería. A los pocos días había cuajado y el hedor a roquefort en mal estado duró bastante tiempo. Cuando sonaba “Si está bien” todos coreaban cambiando la letra “Si estáááá bieeeeeen, si es tan nuevoooooooo, por qué huele asíííi, por dentroooooooooo”. En fin, no espero que a nadie le haga gracia esta anécdota tan insulsa. Pero añade sentido a mi preferencia por este tema, aunque sea un sentido tan sinsentido. Y le dio mote a mi coche: el Roquecar.

En ese mismo Fiat Uno fuimos a ver en directo… a los dos, a los Planetas y a Lagartija Nick, directamente desde el oriente lejano a Dos Hermanas.

Vale nuevamente: tanto los Lagartija como los Planetas tienen otros discos, mejores tal vez, y unas trayectorias tremendas como para quedarse con “Hipnosis” y “Si está bien”. Vale nuevamente: los Surfin’ Bichos, los Hermanos Dalton, los Anphetamine Discharge, El Inquilino Comunista… Pero me he quedado con estos dos cortes, por lo significativo… para mí. Ea.

Radio Pocopán en los 80

Este post es continuación del que hice sobre los 70. Hay que joderse con los años (que va uno cumpliendo). La nostalgia ya no es lo que era.

El caso es que en el año 1982 me sacan de aquel jodido pueblo del que tengo tan buenos recuerdos, llegué hecho un pringaíllo y salí de allí hecho un pedazo de macarra que se me venía venir. Pero el primer año de vuelta a tierras sevillanas me lo pasé en Camas, un pueblo del área metropolitana. Allí mis conocimientos sobre el rock urbano o sobre el rock progresivo dejaban fríos a mis compas de octavo de EGB, cuyas preocupaciones principales (compartidas por mí) eran el sexo y el futbolín. Los de mi hermana en el Instituto de FP se centraban demasiado para mi gusto en cantoautores, lo que me parecían gustos musicales más cercanos a los de mis viejos. Año en blanco, pues, y deseando volver a la capital. Y así fue, en septiembre de 1983 vivía en la zona de Osario e iba al Instituto Velázquez, recientemente declarado mixto, aún predominantemente femenino, qué paraíso adolescente. Y entre lo que vi y lo que oí…

… decidí que quería ser punki. Estaba claro, gamberradas a tope, drogas para probar, despreocupación por el futuro, vecindario aterrorizado y escandalizado y música machacona, pegajosa y fácil de ejecutar (por entonces comencé a aporrear un bajo y me veía como Sid Vicious, bonito modelo de comportamiento, hay que joderse). Pero la verdad es que se ligaba poco como punki, o, más bien, había que ser el más punki del barrio, clavarse demasiados alfileres y ser demasiado destroyer para ligar con las dos locas con el estómago suficiente y no demasiado buen olor corporal. Definitivamente, se ligaba más como moderno y se podía mantener un poco la estética:

La música me gustaba, la verdad, era un subidón. Seguíamos fumando canutos, podíamos innovar con la estética, mantener actitudes punk, seguir teniendo a Germán Copini como ídolo y comenzamos a ligar bastante. Pero había algo que no terminaba de convencer, la verdad, era todo un poco ñoño, no sabíamos qué. Nos lo volvieron a dejar claro los de Siniestro Total, los que se quedaron, quienes dedicaron al desertor Copini esta bonita toná que nos hizo abrir un poco los ojos:

Por otro lado, había colegas, fieles al estilo urbano que evolucionó al heavy, con muñequeras de remaches, chupas vaqueras (para la de cuero no alcanzaba el presupuesto), que nos recordaban que la única verdad está en el rock, puro y duro, muy duro. Cuando ponías un disco no te cabía duda. Y cuando los vi en directo me llegaron al corazón:

Uff. José Luis Fradejas presentándolos en “Aplauso”. Qué fuerte, el especial heavy del programa musical de la época. Me quedé de cuadros cuando pillé esto en el Youtube, hasta me salió algún grano al verlo.

Pero claro, de heavy se ligaba poco también. Si eras el más heavy del barrio (y necesitabas mucho tiempo para dedicarle a tu melena, ser grandote y fuertote tipo oso, pelos en el pecho, barba cerrada y comer con la boca abierta, que tu abuela le cosiera flecos a la chupa y que las muñequeras de remaches te llegaran hasta por encima de los codos) te llevabas a la chavalita heavy, si no, como de punki montonero, a las pajas.

Pegando bandazos conocimos a unos tipos con tupé que nos aseguraban que el único rock puro no era el duro, sino el puro, puro. Y también encontramos a un profeta cercano:

Más de lo mismo en cualquier caso. Para ligar como rocker no podías llevar un uniforme de mercadillo, necesitabas una chupa de cuero de verdad, un tupé gigante y el primero que sacó una Harley a la calle montó para siempre a su lado a la chica rocker más sexy de todas para los restos. Y nosostros ni un triste vespino. Así que vuelta a lo de modernito, que ligabas más con menos inversión y que, de vez en cuando, nos proporcionaba temazos como este:

Luego vino la industria discográfica y lo jodió todo. No sabíamos qué pasaba, pardillos nosotros, pero cuando los ochenta comenzaron a declinar los grupos hicieron lo mismo, especialmente los que llamábamos modernos, otros siguieron fieles a sus principios, pero de manera muy repetitiva. Así que entre más de lo mismo y no ligas ni patrás o intentar ligar en un ambiente musical de vomitera comercial con la sintonía de los 40 incluida el final de la década nos presentaba un panorama negro que a duras penas contrarrestabas politizándote, que no dejaba de ser una manera de volver a las raíces (y de ligar con el mensaje, que siempre se me dio mejor que con la pinta, que se me daba fatal):

En 1989 entré en la Facultad y al primero que me encontré fue al Fernando Madina dando el mitin. Al poco estaba yo como él. En lo del mitin. El bajo ya lo estaba dejando, mi sentido del ritmo nunca dio para más allá de subir y bajar la cabeza convulsamente en los conciertos de rock. Todavía lo tengo en casa, no sé para qué.

Radio Pocopán “Riders on the storm”

Primer día de lluvia… desde hace muchos años, cuando escucho la lluvia, se me viene a la cabeza este temazo.

Disfrutadlo!!!

Radio Pocopán a finales de los 70

Últimamente me siento un poco nostálgico, será la edad, la crisis de los 40, vete tú a saber… el caso es que pensando en temazos para Radio Poco Pan se me vienen a la mente canciones que escuchaba con tan sólo 10 o 12 añitos. Mi hermana tenía de 12 a 14 y se juntaba con el macarreo más macarra del pueblo a finales de los 70 o principios de los 80 del siglo XX. ¡Toma ya, el siglo XX! Y nos pasaban unas cintas manoseadas, compradas en Discoplay (en el pueblo no teníamos tienda de discos y había que comprar por catálogo) reproducidas en trastos ínfames marca sanyo, de cabezales sucios que limpiábamos con un pañuelo (no se usaban clinex entonces) mojado en alcohol cuando el ruido que armaban tapaba ya completamente la música.

Vamos por partes. Uno de los temas que más veces escuchábamos y con el que más identificados nos sentíamos (ambos íbamos a la EGB y mi profe de 5º era un pedazo de fascista llamado don Ramón) era, de Asfalto, “Días de Escuela”:

Parece mentira, cinco años después, con cresta en la cabeza intentando pasar por moderno en plena movida sevillana (en parte imitación a la madrileña y la viguesa, pero con sus caracteres propios), los Asfalto me parecían ya de otro siglo. Ahora, que son de otro siglo, me parecen más cercanos. Pero no quiero desviarme, otro día pongo los temazos del 83 al 87, pero ahora sigo con lo que escuchaba siendo un auténtico mierdoso, bajito, enclenque, con los pantalones de campana con rodilleras de escai, gafas de pasta, pelo demasiado largo para los viejos de aquel pueblo que insistían en confundirme con una niña (fea de cojones esta chicuela, pensarían). Esa pinta tenía yo cuando se plantaron en mi pueblo los Leño para dar un concierto. Mi primer concierto. Jamás olvidaré a estos tíos:

De verdad, iban con esta pinta que se ve en el vídeo. En el pueblo alucinábamos pero muchísimo. Los recuerdo tal que así, el batería, Ramiro, sin camiseta. Y se me quedó grabado en la mente cuando dedicaron un tema a las fuerzas del orden, de marrón que iban todavía, los genuinos maderos, no sé a cuento de qué, había una considerable cantidad de ellos en el concierto, pero los muy catetos se hincharon de orgullo cuando Rosendo anunció la dedicatoria. Luego, cuando les chilló “Cucarachas asesinas…” y todo lo demás, se quedaron blancos. Y nosotros brincábamos de satisfacción. En aquel momento, pasé de flipar con Starki y Hutch a cagarme entre dientes en los muertos de la pasma cuando pasaban cerca.

Otro día sigo. Pero cierro con un temazo que también escuché una y otra vez. Con el agravante de que tenía el LP entero en cinta y sólo escuchaba un tema, así que me pasaba el día dándole para atrás al radiocassette:

Radio Pocopán: Toundra, “Bajamar”

Una banda española de metal progresivo. Me lo sugiere el Mapashito y le doy salida de manera inmediata, después de flipar. Todos los temas valen la pena, selecciono este como podría haber caído cualquier otro (estoy empezando a escacharlos ahora):