VII Open de Escalada Ciudad de Sevilla

Sevilla, 11 de diciembre de 2010

Cartel del VII Open de Escalada de Sevilla

Séptimo Open de Escalada Ciudad de Sevilla, Una compe, un encuentro, una excusa: para reír, para llorar, para soñar, para apretar, para enborracharnos con viejos amigos,
ven a participar, ven y disfruta.
Categorias Absolutas femenina y Masculina, y de promoción Mixta, un open sumativo no competitivo, otra historia, otra excusa.
Amenizado por proyecciones: Formativas y de Experiencias Deportivas, Djs Todo el día, espectáculos, malabares, y conciertosss.

C/ San Bernardo, 36, día 11 de diciembre de 2010. Más información: www.elroko.org

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Radio Pocopán en los 80

Este post es continuación del que hice sobre los 70. Hay que joderse con los años (que va uno cumpliendo). La nostalgia ya no es lo que era.

El caso es que en el año 1982 me sacan de aquel jodido pueblo del que tengo tan buenos recuerdos, llegué hecho un pringaíllo y salí de allí hecho un pedazo de macarra que se me venía venir. Pero el primer año de vuelta a tierras sevillanas me lo pasé en Camas, un pueblo del área metropolitana. Allí mis conocimientos sobre el rock urbano o sobre el rock progresivo dejaban fríos a mis compas de octavo de EGB, cuyas preocupaciones principales (compartidas por mí) eran el sexo y el futbolín. Los de mi hermana en el Instituto de FP se centraban demasiado para mi gusto en cantoautores, lo que me parecían gustos musicales más cercanos a los de mis viejos. Año en blanco, pues, y deseando volver a la capital. Y así fue, en septiembre de 1983 vivía en la zona de Osario e iba al Instituto Velázquez, recientemente declarado mixto, aún predominantemente femenino, qué paraíso adolescente. Y entre lo que vi y lo que oí…

… decidí que quería ser punki. Estaba claro, gamberradas a tope, drogas para probar, despreocupación por el futuro, vecindario aterrorizado y escandalizado y música machacona, pegajosa y fácil de ejecutar (por entonces comencé a aporrear un bajo y me veía como Sid Vicious, bonito modelo de comportamiento, hay que joderse). Pero la verdad es que se ligaba poco como punki, o, más bien, había que ser el más punki del barrio, clavarse demasiados alfileres y ser demasiado destroyer para ligar con las dos locas con el estómago suficiente y no demasiado buen olor corporal. Definitivamente, se ligaba más como moderno y se podía mantener un poco la estética:

La música me gustaba, la verdad, era un subidón. Seguíamos fumando canutos, podíamos innovar con la estética, mantener actitudes punk, seguir teniendo a Germán Copini como ídolo y comenzamos a ligar bastante. Pero había algo que no terminaba de convencer, la verdad, era todo un poco ñoño, no sabíamos qué. Nos lo volvieron a dejar claro los de Siniestro Total, los que se quedaron, quienes dedicaron al desertor Copini esta bonita toná que nos hizo abrir un poco los ojos:

Por otro lado, había colegas, fieles al estilo urbano que evolucionó al heavy, con muñequeras de remaches, chupas vaqueras (para la de cuero no alcanzaba el presupuesto), que nos recordaban que la única verdad está en el rock, puro y duro, muy duro. Cuando ponías un disco no te cabía duda. Y cuando los vi en directo me llegaron al corazón:

Uff. José Luis Fradejas presentándolos en “Aplauso”. Qué fuerte, el especial heavy del programa musical de la época. Me quedé de cuadros cuando pillé esto en el Youtube, hasta me salió algún grano al verlo.

Pero claro, de heavy se ligaba poco también. Si eras el más heavy del barrio (y necesitabas mucho tiempo para dedicarle a tu melena, ser grandote y fuertote tipo oso, pelos en el pecho, barba cerrada y comer con la boca abierta, que tu abuela le cosiera flecos a la chupa y que las muñequeras de remaches te llegaran hasta por encima de los codos) te llevabas a la chavalita heavy, si no, como de punki montonero, a las pajas.

Pegando bandazos conocimos a unos tipos con tupé que nos aseguraban que el único rock puro no era el duro, sino el puro, puro. Y también encontramos a un profeta cercano:

Más de lo mismo en cualquier caso. Para ligar como rocker no podías llevar un uniforme de mercadillo, necesitabas una chupa de cuero de verdad, un tupé gigante y el primero que sacó una Harley a la calle montó para siempre a su lado a la chica rocker más sexy de todas para los restos. Y nosostros ni un triste vespino. Así que vuelta a lo de modernito, que ligabas más con menos inversión y que, de vez en cuando, nos proporcionaba temazos como este:

Luego vino la industria discográfica y lo jodió todo. No sabíamos qué pasaba, pardillos nosotros, pero cuando los ochenta comenzaron a declinar los grupos hicieron lo mismo, especialmente los que llamábamos modernos, otros siguieron fieles a sus principios, pero de manera muy repetitiva. Así que entre más de lo mismo y no ligas ni patrás o intentar ligar en un ambiente musical de vomitera comercial con la sintonía de los 40 incluida el final de la década nos presentaba un panorama negro que a duras penas contrarrestabas politizándote, que no dejaba de ser una manera de volver a las raíces (y de ligar con el mensaje, que siempre se me dio mejor que con la pinta, que se me daba fatal):

En 1989 entré en la Facultad y al primero que me encontré fue al Fernando Madina dando el mitin. Al poco estaba yo como él. En lo del mitin. El bajo ya lo estaba dejando, mi sentido del ritmo nunca dio para más allá de subir y bajar la cabeza convulsamente en los conciertos de rock. Todavía lo tengo en casa, no sé para qué.

21 de diciembre: Huelga de Consumo

No compres nada el 21 de diciembre!

Huelga de consumo el 21 de diciembre

21 DE DICIEMBRE, HUELGA DE CONSUMO

Cada vez somos más las personas que exigimos dar continuidad a la Huelga General del 29 de septiembre. Viendo que no solamente se mantiene la reforma laboral, el recorte del sueldo a los empleados públicos, la congelación de las pensiones y los salarios en muchísimas empresas, el recorte de derechos sociales y laborales, la subida de impuestos a los que menos tenemos, mientras que bancos, multinacionales y especuladores en general, los mismos que han causado esta crisis, siguen enriqueciéndose aún más a nuestra costa y para ello no les importa llevar al planeta al borde del desastre ecológico.

¿Qué excusa tendremos para no apoyar la huelga de consumo?

Tipos de huelgas…

Viñeta de Miki & Duarte aparecida en el diario de Sevilla el miércoles pasado… elocuente y real como la vida misma… estos gabachos joder!!!!

Radio Pocopán “Riders on the storm”

Primer día de lluvia… desde hace muchos años, cuando escucho la lluvia, se me viene a la cabeza este temazo.

Disfrutadlo!!!

El derecho a la huelga, los piquetes, los medios de comunicación

Entre los muchos escritos que he leído los últimos días, algunos de los cuales hemos difundido en este blog, leí una explicación de por qué el derecho constitucional a hacer la huelga es más importante que el derecho del esquirol a entrar en el centro de trabajo, que curiosamente se presenta de manera habitual en la calle, en los corrillos y en nuestros medios de desinformación como “derecho al trabajo”, cuando el constitucional derecho al trabajo se refiere al derecho que tenemos todos de tener un trabajo digno, un derecho conculcado a diario para más de 4 millones de personas que el gobierno no trata de defender sino que además la reforma laboral carga sobre él haciéndolo aún más precario. Sin embargo, los medios de comunicación y el gobierno se vuelcan en su dignísima tarea de garantizar durante la convocatoria de una Huelga General el derecho del esquirol a asistir al centro de trabajo, que no a trabajar, una vez dentro puede rascarse lo que estime oportuno en lugar de cumplir con su obligación. Me hace reír y llorar.

Al derecho a la huelga, ese sí, completamente amparado por la Constitución, nadie se preocupa de defenderlo o de garantizarlo. Bueno, sí, se preocupa alguien: los denostados piquetes y las vilipendiadas organizaciones sindicales, los activistas que provocan retrasos en los transportes, cortes de carreteras, avenidas y calles, cierres de tiendas y bares a media asta… eso permite al que quiere hacer la huelga pero no puede hacerla comunicar a su jefe la imposibilidad de asistir al trabajo. Sí, he dicho “al que quiere hacer la huelga pero no puede”, que los hay, y muchos, una figura invisible gracias a los medios de comunicación y al poder, centrados como están en visibilizar a la otra figura contrapuesta a esta, la del honrado trabajador que no comulga con la huelga y quiere asistir a su centro de trabajo a cumplir con su deber y hacer cumplir su derecho a trabajar, él que puede, que tiene un tajo al que asistir.

En estos días he oído fuera de los medios, fuera también de esos corrillos chillones donde se insulta a los sindicalistas, se sueltan bravatas, se da a entender que del problema del paro la culpa la tienen los sindicatos y los extranjeros… y eso lo hacen currelas (de mierda, un currela que chilla contra piquetes e inmigrantes y clama por su derecho a currar un día de huelga es un currela de mierda), he oído las cosas que se dicen en voz baja, por si acaso, no vayan a llegar más allá, historias que dejan a las claras que el único derecho que se conculca de manera sistemática y además invisible es el derecho a secundar la huelga sin temer por el puesto de trabajo, gente que siempre preferirá permanecer en el anonimato, que prefiere no ver de cerca un piquete porque no sabe qué cara poner ante la evidencia de que trabaja por cobardía, porque no le queda otra, pero que sabe que su sitio está en el piquete, en la calle, en la manifa. Los ejemplos que vienen son reales, pero no pongo nombres, no doy datos… ¿para qué?

Una trabajadora de una empresa de telemárketing me dice que en su empresa el jefe de personal dijo a todos “quien vaya a la huelga que se atenga a las consecuencias”. Esto no lo sacan los medios, esto no lo persigue nadie… esto es un delito y además atenta contra un derecho básico de la Constitución. Para El Mundo y La Razón carece de importancia, o simplemente esto no ocurre.

Una dependienta de una farmacia ha de soportar durante toda una semana que su jefe chille durante todo el día clamando contra la huelga, los sindicatos y los piquetes junto a cualquier currela de mierda que opina de la misma manera y ha entrado a por condones o aspirinas, incluido el día de huelga, cuando ningún piquete se acerca para darle un disgustillo al patrón, que dice que se comería al que fuera pero que si viera venirse a cuatro con banderas rojas o rojinegras no iba a cagar duro en dos semanas, pese a tener a mano todo tipo de remedios contra la diarrea. Ella se pasa el día currando y soñando con que algún piquete despistado haga acto de presencia mientras despacha condones y aspirinas a currelas de mierda. Otro derecho pisoteado que permanece invisible. A Telecinco o a Antena3 poco le importa.

Una amiga funcionaria que trabaja en un ente público se ha visto afectada por un decreto de servicios mínimos que la obligaba a asistir a su trabajo ese día, sí o sí, con amenaza de expediente caso de secundar la convocatoria. Que esos servicios mínimos completamente anticonstitucionales (pues no presta un servicio esencial para la comunidad, de reconocida e inaplazable necesidad -salud, salubridad, limpieza, transporte, atención a la dependencia-, ni su presencia es requerida para garantizar la seguridad ni el mantenimiento de ninguna instalación, únicos casos en que la ley considera que se pueden imponer estos servicios) hayan sido pactados por la empresa con las mismas y únicas organizaciones aparentemente convocantes (según los medios la convocatoria es de UGT y CC.OO., que la gran mayoría de organizaciones sindicales y buena parte de colectivos sociales de todo tipo la haya expresamente secundado e incluso convocado de manera independiente les trae al fresco) y que además esos representantes sindicales de su centro de trabajo ni siquiera secunden su propia convocatoria después de impedirle secundar la huelga completa el cuadro de su absoluto enfado, deseperación y frustación. Cuenta con que Intereconomía o Libertad Digital mencionarían este asunto si pudieran ocultar el atropello contra el derecho a la huelga y pudieran destacar que sindicalistas corruptos no secundan su propia huelga.

Una amiga de procendencia argentina recibió en un piquete un par de palos de la policía, la datuvieron en la trifulca provocada por los cuerpos de “seguridad”, le dieron una paliza, la pusieron en libertad con cargos de atentado contra la autoridad, desórdenes y desobediencia, y además le han abierto un expediente de expulsión. Que un trabajador extranjero, legalmente en este país, no pueda arriesgarse a participar en un piquete porque cualquier zumbado con porra y pistola puede arruinarle el futuro y la vida es un atropello que no llega a los medios de comunicación y al gobierno no le interesa defender. No veréis esta noticia ni siquiera en El País o en Público.

Pero sí, el currela de mierda que se pasa el año entero intentando escaquearse del trabajo, que mira su correo-e o lee el periódico en internet cuando su jefe no está, que llega tarde, sale antes, dobla la media hora de desayuno, actúa con negligencia voluntaria en su puesto, etc., etc. (sí, ese es el pan de cada día en la administración e incluso en la empresa privada), ese mismo que quiere que expulsen a los gitanos rumanos y aplaude a Sarkozy, que carga con una hipoteca descomunal y odia al que no tiene otra, que está convencido de que sus impuestos sirven para mantener a vagos y maleantes… ese ser insolidario y deshonesto tiene garantizado completamente su mal entendido derecho constitucional al trabajo, malentendido como el derecho a asistir como sea y pasando por encima de quien sea ese día en concreto. Cualquier otro día hace lo que sea por no ir y tangarse. El día de la Huelga General mataría a su padre si se lo encontrara en un piquete y le diera la espalda. Y a este tipo es al que la policía defiende con uñas y dientes, porras y gases, cargas y recargas, a las órdenes del que “gobierna” siguiendo los criterios del FMI y Wall Street por convencimiento propia y para sacarnos a todos de la crisis. ¿El mundo al revés?

Y todo esto sin entrar en comentar nada sobre este vídeo que el Mapashito colgó en su Facebook:

Radio Pocopán a finales de los 70

Últimamente me siento un poco nostálgico, será la edad, la crisis de los 40, vete tú a saber… el caso es que pensando en temazos para Radio Poco Pan se me vienen a la mente canciones que escuchaba con tan sólo 10 o 12 añitos. Mi hermana tenía de 12 a 14 y se juntaba con el macarreo más macarra del pueblo a finales de los 70 o principios de los 80 del siglo XX. ¡Toma ya, el siglo XX! Y nos pasaban unas cintas manoseadas, compradas en Discoplay (en el pueblo no teníamos tienda de discos y había que comprar por catálogo) reproducidas en trastos ínfames marca sanyo, de cabezales sucios que limpiábamos con un pañuelo (no se usaban clinex entonces) mojado en alcohol cuando el ruido que armaban tapaba ya completamente la música.

Vamos por partes. Uno de los temas que más veces escuchábamos y con el que más identificados nos sentíamos (ambos íbamos a la EGB y mi profe de 5º era un pedazo de fascista llamado don Ramón) era, de Asfalto, “Días de Escuela”:

Parece mentira, cinco años después, con cresta en la cabeza intentando pasar por moderno en plena movida sevillana (en parte imitación a la madrileña y la viguesa, pero con sus caracteres propios), los Asfalto me parecían ya de otro siglo. Ahora, que son de otro siglo, me parecen más cercanos. Pero no quiero desviarme, otro día pongo los temazos del 83 al 87, pero ahora sigo con lo que escuchaba siendo un auténtico mierdoso, bajito, enclenque, con los pantalones de campana con rodilleras de escai, gafas de pasta, pelo demasiado largo para los viejos de aquel pueblo que insistían en confundirme con una niña (fea de cojones esta chicuela, pensarían). Esa pinta tenía yo cuando se plantaron en mi pueblo los Leño para dar un concierto. Mi primer concierto. Jamás olvidaré a estos tíos:

De verdad, iban con esta pinta que se ve en el vídeo. En el pueblo alucinábamos pero muchísimo. Los recuerdo tal que así, el batería, Ramiro, sin camiseta. Y se me quedó grabado en la mente cuando dedicaron un tema a las fuerzas del orden, de marrón que iban todavía, los genuinos maderos, no sé a cuento de qué, había una considerable cantidad de ellos en el concierto, pero los muy catetos se hincharon de orgullo cuando Rosendo anunció la dedicatoria. Luego, cuando les chilló “Cucarachas asesinas…” y todo lo demás, se quedaron blancos. Y nosotros brincábamos de satisfacción. En aquel momento, pasé de flipar con Starki y Hutch a cagarme entre dientes en los muertos de la pasma cuando pasaban cerca.

Otro día sigo. Pero cierro con un temazo que también escuché una y otra vez. Con el agravante de que tenía el LP entero en cinta y sólo escuchaba un tema, así que me pasaba el día dándole para atrás al radiocassette: